De niñ@s soñamos hasta sin querer. De adolescentes soñamos menos, aprendiendo que nuestros sueños pueden ser imposibles. De adultos soñamos mucho menos, parecen "tonteras". De viejos casi ni soñamos, tomando a la muerte como excusa. Pero, dice Kevin Johansen: "Qué lindo que es soñar. Soñar no cuesta nada." Y no se trata de infantilizar los sueños, pero tampoco idealizarlos y ponerlos tan lejos que se vuelven inalcanzables. Atreverte a bailar, cantar, hacer esto o aquello. No se necesita ir a la luna para decir que estás viviendo tus sueños. Son muchos, pero están enterrados. Vamos, juntos, a descubrirte y que te acerques a la vida que quieres vivir. Todo esto en un espacio seguro de acompañamiento terapéutico: Jugando y, quizás, riendo.